El IX Congreso ISUF-H, celebrado del 3 al 5 de diciembre de 2025 en la Ciudad de México, se sitúa en un momento de especial madurez de la red hispánica del International Seminar on Urban Form desde su fundación en 2015 como foro específico en lengua española para el estudio de la morfología urbana. Desde sus inicios, ISUF-H ha promovido una concepción amplia de la morfología urbana, entendida no solo como la configuración física de la ciudad, sino como una herramienta fundamental para analizar y comprender los procesos de transformación territorial, las prácticas urbanas y su impacto en la vida cotidiana de las personas. En coherencia con sus objetivos fundacionales —impulsar el intercambio interdisciplinar, reforzar la relación entre investigación y práctica urbanística y transmitir a la sociedad la relevancia de la forma de los asentamientos humanos—, los congresos anuales de ISUF-H se han consolidado como espacios de reflexión crítica sobre los retos urbanos contemporáneos.
La IX edición del Congreso, titulada “Ciudades y derechos humanos. Forma urbana para la justicia espacial”, no fue una excepción. La elección de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como sede adquiere, en este sentido, un valor que trasciende lo organizativo. La Ciudad de México constituye un escenario urbano de extraordinaria complejidad morfológica, social y ambiental, donde convergen procesos históricos de larga duración, profundas desigualdades territoriales y una intensa capacidad de agencia ciudadana. Este contexto ofreció un marco especialmente fértil para repensar la forma urbana desde perspectivas que incorporan explícitamente la justicia espacial, los derechos humanos y las condiciones materiales del habitar.
El programa del congreso, organizado por la Dra. Carla Filipe Narciso, la Dra. Carmen Valverde Valverde (profesoras adscritas al Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje de la Facultad de Arquitectura de la UNAM) y la Urb. María Teresa Guzmán Sánchez (secretaria técnica de la Licenciatura en urbanismo de la UNAM), reflejó con claridad este desplazamiento conceptual. A través de conferencias magistrales y diversas mesas paralelas, el IX ISUF-H propuso una lectura de la forma urbana como soporte y expresión de relaciones sociales, políticas y ambientales, abordando cuestiones como el derecho a la ciudad, el cuidado, la movilidad cotidiana, el género, la memoria y el conflicto urbano. La morfología dejó así de entenderse como un objeto de análisis autónomo para reconocerse como una dimensión profundamente política, atravesada por relaciones de poder que organizan materialmente la distribución desigual de recursos, infraestructuras y oportunidades en la ciudad.
La primera jornada, en la que tuvo lugar la apertura institucional del encuentro y la presentación del marco general del congreso, se celebró en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y dio inicio con el acto inaugural, presidido por el Dr. David Morillón (Coordinador del Posgrado en Urbanismo, UNAM), la Dra. Marcela Amaro Rosales (Directora del Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM), el Dr. Javier Monclús (Presidente ISUF-H, Universidad de Zaragoza) y la Dra. Carmen Díez Medina (Consejo Ejecutivo ISUF-H, Universidad de Zaragoza). Las intervenciones institucionales pusieron en valor tanto el papel de la UNAM como institución anfitriona como la trayectoria de ISUF-H como red académica iberoamericana consolidada, subrayando la importancia de abordar la forma urbana desde perspectivas capaces de dialogar con los retos sociales contemporáneos. Asimismo, se reconoció explícitamente la labor del comité organizador, destacando el esfuerzo y la complejidad que supuso la celebración del congreso en un contexto institucional marcado por un paro académico en la Facultad de Arquitectura, derivado de demandas estudiantiles en torno a la salud mental y las condiciones de formación universitaria. Esta circunstancia, más que un obstáculo logístico, operó como un acontecimiento pedagógico que interpeló directamente a la disciplina. Las demandas estudiantiles pusieron en cuestión no solo las condiciones de bienestar universitario, sino también los supuestos productivistas, competitivos y despolitizados que atraviesan la formación en arquitectura y urbanismo, reforzando la pertinencia de los debates desarrollados en el congreso.
A continuación, tuvo lugar la Conferencia Magistral del Dr. Manuel Perló Cohen (Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM), moderada por el Dr. David Morillón. Su intervención actuó como una conferencia de acogida conceptual, introduciendo a las personas asistentes —tanto nacionales como internacionales— en la historia urbana de México y en la compleja relación entre forma urbana, infraestructura hídrica y desigualdad territorial. Desde una perspectiva histórica, la ponencia mostró cómo la transformación del sistema lacustre original en una compleja infraestructura de drenaje y abastecimiento ha configurado la morfología metropolitana de la Ciudad de México, generando al mismo tiempo vulnerabilidades socioambientales persistentes. En coherencia con el lema del congreso, se subrayó que la infraestructura y la forma urbana no son elementos neutros, sino estructuras morfológicas y técnicas que organizan el territorio, condicionan prácticas cotidianas y actúan como dispositivos centrales para avanzar —o retroceder— en términos de justicia espacial y derechos.
La jornada concluyó con una visita guiada por el Campus Central de Ciudad Universitaria, orientada al reconocimiento de murales y arquitecturas representativas, así como de hitos del urbanismo y del arte mexicano del siglo XX.
La segunda jornada, celebrada en la Unidad de Posgrado de la UNAM, se inició con la Conferencia Magistral de la Dra. Gloria Ramírez Hernández (Cátedra UNESCO de Derechos Humanos, UNAM), moderada por la M. Arch. Melissa Nava Camargo. La ponencia situó la ciudad como un espacio central para la realización efectiva de los derechos humanos, subrayando que la igualdad —y no la equidad— constituye una obligación jurídica de los Estados en los marcos internacionales de protección. A partir del concepto de derecho a la ciudad como derecho humano colectivo, vinculado a la proximidad, la vida cotidiana y la participación en la producción de la forma urbana, se evidenció cómo las configuraciones espaciales pueden reproducir o contrarrestar desigualdades, exclusiones y discriminaciones. La intervención reforzó la necesidad de repensar la morfología urbana desde una perspectiva feminista e interseccional como condición indispensable para avanzar hacia la justicia espacial.
Posteriormente, el programa concentró la mayor parte de las mesas paralelas, constituyendo el núcleo central de la actividad científica del congreso. A lo largo del día se desarrollaron sesiones simultáneas organizadas en torno a grandes ejes como la justicia espacial, la agencia urbana, la reconfiguración de las ciudades, la movilidad, la accesibilidad y la planificación urbana. Las mesas de la mañana abordaron, desde diferentes perspectivas, cuestiones vinculadas a la igualdad de derechos en el ámbito metropolitano, la justicia espacial como herramienta analítica y las transformaciones urbanas en contextos de desigualdad, con estudios de caso procedentes de distintos países de América Latina y Europa. Estas sesiones pusieron de relieve la diversidad de escalas y metodologías empleadas, así como la centralidad de la forma urbana en la comprensión de procesos sociales complejos.
Durante la tarde, el programa continuó con nuevas mesas paralelas centradas en la movilidad urbana, la planificación orientada al transporte, el paisaje, el espacio público y los conflictos territoriales, reforzando la idea de la ciudad como un espacio en permanente transformación y disputa. Las sesiones de discusión asociadas a cada mesa favorecieron el intercambio entre ponentes y asistentes, consolidando el carácter dialógico del encuentro.
La jornada cerró con la Conferencia Magistral del Dr. José María Ezquiaga (Universidad Politécnica de Madrid), moderada por la Dra. Liliana López-Levi (Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco), en la que se abordó la crisis contemporánea de los instrumentos de planeamiento urbano. La ponencia situó la vivienda asequible como un elemento estructural de la ciudad justa, vinculándola tanto a la lucha contra el hacinamiento como a la necesidad de producir nuevos barrios y viviendas sociales con estándares adecuados de salud ambiental, recuperando principios históricos del urbanismo moderno relacionados con el aire, el sol y la habitabilidad. Ezquiaga defendió la necesidad de transitar desde modelos rígidos de zonificación hacia enfoques estratégicos capaces de integrar complejidad, mezcla de usos y continuidad urbana, subrayando que la ciudad justa y diversa depende, en buena medida, de la proximidad funcional, la vivienda asequible y una distribución equitativa de los bienes públicos.
La tercera y última jornada, desarrollada íntegramente en modalidad virtual, se inició con la Conferencia Magistral del Dr. Rodrigo Hidalgo Dattwyler (Pontificia Universidad Católica de Chile), moderada por la Dra. Carla Filipe Narciso. Su intervención abordó la crisis habitacional latinoamericana como un fenómeno estructural inseparable de la urbanización neoliberal, mostrando cómo la vivienda ha transitado de política social a activo financiero, con efectos territoriales persistentes como el abandono masivo, el endeudamiento y nuevas formas de informalidad organizadas. A partir de casos latinoamericanos, se evidenció la paradoja del subsidio —aumento simultáneo de precios, déficit y gasto público— y su contradicción con los discursos de sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible).
Las mesas de la mañana profundizaron en enfoques emergentes dentro del campo de la morfología urbana, abordando temas como la relación entre género y forma urbana, el derecho al agua, la memoria, la movilidad activa y la justicia espacial. Las sesiones de la tarde continuaron explorando cuestiones vinculadas a la reconfiguración de ciudades históricas, el paisaje, las centralidades urbanas, la segregación y las disputas territoriales.
Hacia la recta final del congreso, por la tarde de la tercera jornada tuvo lugar la Conferencia Magistral de cierre de la Dra. Blanca Ramírez Velázquez (Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco), moderada por la Dra. Carmen Díez Medina. La ponencia ofreció una lectura teórico-crítica de la justicia espacial y el derecho a la ciudad, advirtiendo sobre su uso polisémico y reconstruyendo sus principales genealogías. Frente a enfoques abstractos, se defendió la necesidad de territorializar estos conceptos mediante metodologías multiescalares y marcos normativos eficaces, concluyendo que la justicia espacial y el derecho a la ciudad no son consignas, sino proyectos urbanos y arquitectónicos situados, capaces de disputar las inercias neoliberales y materializar oportunidades de igualdad en territorios concretos.
El acto de clausura, en el que participaron los Dres. David Morillón, Javier Monclús y Borja Ruiz-Apilánez (Secretario del ISUF-H, Universidad de Castilla-La Mancha), así como las Dras. Marina Jiménez Jiménez y María Castrillo R. (Universidad de Valladolid), permitió recoger y sintetizar los principales debates y líneas de reflexión abiertas a lo largo del encuentro, reforzando su carácter colectivo y dialógico. Durante esta sesión se anunció asimismo que la próxima edición del ISUF-H se celebrará en la Universidad de Valladolid, organizado por el Instituto Universitario de Urbanística (IUU) bajo el título “Narrativas interdisciplinares”.
En definitiva, el IX ISUF-H consolidó el papel de la red como un espacio de reflexión crítica en lengua española, capaz de articular teoría, práctica y compromiso social en torno a los retos urbanos contemporáneos. Que se haya celebrado en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Ciudad de México, no fue un hecho menor: significó inscribir el debate morfológico en un territorio atravesado por disputas metropolitanas, procesos de informalidad, expansión periférica y luchas por el derecho a la ciudad, otorgándole una resonancia latinoamericana muy específica.
Leticia Serrano Estrada